número variable de libros

El número de libros varía muy poco a lo largo de los años. Solo habrá genuina necesidad de comprar más libros una vez se hayan memorizado todas las frases de todos los párrafos de todos los libros. Eso se sabe, pero a veces la tentación es fuerte y uno lo compra. O lo encuentra o se lo regalan. En ese caso hay que abrir espacio en la biblioteca. Abrir espacio en sí no es dificil, solo hay que quitar un libro. La dificultad yace en escoger qué libro. Con ese fin se han desarrollado varios métodos que facilitan la labor y redimen de culpa. El tomo llamado a abandonarnos es a veces el doble o el triple de grande del que viene, con lo que se gana espacio para otro libro más (lamentablemente no para el que se acaba de ir, está comprobado en teoría y en práctica que no cabe). En efecto, cuando uno se ve tentado de adoptar un nuevo libro, desea que sea uno delgado, deseará quitar uno gordo y tener así espacio de sobra para un par de flacos más aparte del nuevo. Pero la biblioteca tendría ahora exclusivamente libros delgados si siempre se obrara así.

 

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Apuntes: Total Recall (Verhoeven, 1990)

El bar es un sitio de mutantes, prostitutas, prostitutas mutantes y gente de mal vivir, un clima nuevo para Quaid quien hasta hace muy poco era un cualquiera que llevaba una vida cómoda y feliz con una rubia de escándalo, de casa, cariñosa, mansa, una vida de niño obediente tan solo ligeramente (ferozmente) perturbada por unos anhelos indefinidos y una inexplicable atracción por el planeta rojo, (obsesión irracional por solo un fragmento de Lo Oculto). Pero ahí se encuentra el confundido ciudadano obrero acomodado burgués autodescarrilado y seguro en su locura, ahí en un lugar de minorías y conspiraciones terroristas y comunidades machacadas y barridas por el orden global hacia rincones donde son ignoradas, manipuladas e instrumentalizadas según convenga. Siguiendo pistas dejadas por él mismo, ha pasado antes por estaciones de metro, un astropuerto, un inmueble abandonado a medio construir, un hotel y un teléfono público. Después de esos no-lugares encargados siempre de alimentar la transformación del transeúnte y acelerar el circuito que conecta los sueños privados con el tejido de sueños colectivos que llamamos realidad, llega entonces a Marte, donde los neones, en particular los del Last Resort, anuncian que la puerta posliminal está cerca. Pregunta entonces por Melina, la mujer que aparecía en sus sueños de manera recurrente. Como suele ocurrir en los encuentros importantes, ella está de espaldas a él. Está sentada en una mesa charlando con sus colegas, contenta, distraida, pero ya se puede intuir que esta mujer ni es mansa ni es de pasar la tarde en casa practicando saques de tenis con un holograma. Entonces se da la vuelta y se le desvanece la sonrisa al ver a Quaid. Se levanta. Se acercan el uno al otro mirándose frente a frente sin decir nada.

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Este (re)encuentro es una erupción de fantasías abisales,  es una recompensa a su desviación del camino recto y una respuesta a aquellos anhelos que resonaban en la superficie tranquila y silenciosa de su vida, es la colisión de su mundo cotidiano con su mundo onírico, una constatación de intuiciones que solo entonces podrá reconocerse que existían, es descubrir que su fragmento de Lo Oculto es una pieza de puzle, y que además encaja.

¿Qué le has estado echando de comer a esta? dice la morena tanteándole la polla.

Rubias, contesta Quaid.

la Caja

La Caja es una biblioteca de unos 180 cm por 180 cm por 180 cm pero al entrar uno puede tener la impresión de que el espacio es más amplio en su plano vertical que en el horizontal. ¿Por qué? Muy sencillo: hay que tener en cuenta que la distancia del suelo al techo está tan solo reducida por el grosor de la capa de pintura y la moqueta, pero que las cuatro paredes están ocultas tras estanterías repletas de libros, por lo que a esos 180 x 180 cm del plano horizontal hay que restarles la profundidad de cada una de estas estanterías que no se sabe cuánto será (nunca se han medido) pero que debe de ser de unos 30 cm cada una. Suponiendo que así sea, el espacio que nos queda es de (180 cm menos 60cm) elevado al cuadrado es decir 120 x 120 cm lo que nos da un suelo total en el que uno puede sentarse pero no acostarse a no ser que lo haga en posición fetal.  Tenderse con las piernas estiradas y los pies asomando fuera la Caja es una opción que casi todos evitan por miedo a que unos velocirraptores pasen por el corredor y arranquen a bocados los pies.

Game of Thrones (Juego de tronos)

Es sobre todo una guerra acuática. Hay barcos rudimentarios, con velas hechas de prendas desgarradas. Hay tablas de windsurf tuneadas en vehículos bélicos. En medio del tumulto estoy yo bañándome en la playa y veo un gatito que va a ser atropellado por una lancha. Lo salvo y me reuno con mi comunidad en una cueva. Quedamos pocos, quizá unos cinco, entre ellos una vieja. La vieja reconoce al gato, dice que perteneció a un tal …?… La vieja no se acuerda de nada y lo confunde todo, pero es a partir de su error que me acuerdo yo de quién es el verdadero dueño del gato. Es un tipo que murió hace 8 años. Y siento vértigo al entender que 8 años lleva el gatito perdido y que 8 años llevamos en guerra.

Por detrás se les nota que no son humanos porque se les ve el cerebro. Es como si no tuvieran cráneo en la parte posterior de la cabeza y la piel se les ciñera a las formas del cerebro. Visten como primitivos, —¿qué significa como primitivos exactamente? No lo sé, quizá llevaban pieles de oso—. Estamos en un mundo post-apocalíptico tipo waterworld o mad max, pero más tipo waterworld. A lo mejor ya había visto alguna de esas imágenes que comparte la gente en facebook que pone SE ACERCA EL INVIERNO, WINTER IS COMING que yo creo que lo han copiado de SE VA A PONER NEGRO! de la película RRRrrrr!!! (2004), que va de cavernícolas y quizá por eso mi sueño sobre juego de tronos pasa por una cueva (aunque según parece los cavernícolas nunca existieron, eran más bien cabañícolas). En fin, ahí están estos seres con sus cerebros soterrados y con un gato y tienen miedo porque el enemigo está invadiendo la isla. Y entre ellos estoy yo, creo.

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Nos capturan.

Estamos ahora en una especie de jaula de madera. Uno de nosotros sin embargo tiene un plan. Nos guiña un ojo antes de llamar al guarda.

OIGA GUARDA, dice ACÉRQUESE UN MOMENTO, OIGA

El vigilante se acerca.

OIGA SEÑOR GUARDA, TENGO UNOS SUEÑOS MUY RAROS, SABE,

Ignoro cuál es la relación entre esa frase y lo que hace a continuación. Nuestro amigo se saca una flor del bolsillo y se la come ahí delante del guarda. Entonces se vuelve el doble de grande destruyendo la jaula, le salen ramas del cuerpo y gira como una peonza arrasando con todo lo que hay alrededor y matando a los pocos vigilantes que custodiaban el espacio.

Nos apresuramos hacia la salida del fuerte, no quedan guardas a la vista. Nadie.

En la entrada hay unos cestos de mimbre que contienen las identificaciones de los villanos, (aunque mas bien parecen caramelos de distintos colores). Los guardas y todo el personal dejan ahí sus identificaciones cuando terminan de trabajar, lo sospechoso es que hay muchísimas. Los cestos están llenísimos. Se ha marchado todo el personal. Lo cual solo puede significar que van a hacer estallar esto.

Salimos del fuerte y llegamos a un espacio de andenes donde hay autobuses aparcados algunos de la casa Ryanair (porque en realidad son aviones) y muchísima gente esperando para ser evacuada antes de que la isla explote.

Junto a uno de las naves, alguien sostiene una lista y va pronunciando en voz alta los nombres de las personas que deben entrar ahí. Los nombrados dicen PRESENTE y entran en el bus sin más.

Justo mientras pensábamos cómo entrar, escuchamos el nombre de uno de los guardas asesinados durante nuestra liberación, uno de nosotros es rápido en reaccionar y dice PRESENTE, se acerca al autobus y antes de entrar nos guiña un ojo disimuladamente.

Otro nombre es llamado, un tal teniente …?…, y otro de nosotros (uno idéntico al editor del Baltimore Sun en la serie The Wire), procede del mismo modo para entrar en el autobús.

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El siguiente nombre que llama a pleno pulmón el encargado es el mismo nombre del teniente, pero con el título SEÑORA en lugar de TENIENTE. Se trata de la mujer del teniente. Cuidado, puede ser una trampa. Que nadie de mis amigos diga PRESENTE. El que pasa lista no puede acordarse de todas las caras, pero cuando se trata de dos individuos relacionados (en este caso, teniente y mujer) tiene más puntos de referencia, más cruce de datos, más posibilidades de detectar el error.

acantilados en el restaurante

Alguien quiere salir a descubrir los acantilados que brotan en medio de los restaurantes. El cocinero murió así y los clientes hambrientos se enfadaron muchísimo, quisieron protestar pero se cayeron por un acantilado también que no estaba antes, (lo comprobaron en un mapa). El director sin embargo tiene un mapa que cambia en tiempo real y si surge un acantilado bajo sus pies, en el mapa surgirá también un acantilado justo donde está el punto rojo de usted está aquí. El director es un hombre afortunado, se queda a salvo entre los acantilados y mira incapaz cómo los bebés caen al vacío, y también sus madres y sus padres y sus hermanitos, y algunas madres dan teta a sus bebés  mientras caen, estrujan sus mamas con urgencia pero el bebé no entiende por qué tanta prisa y quiere tomar un respiro y la leche caliente le atropella la cara. Esa leche tiene tropezones no puedo permitir esta falta de higiene en mi restaurante, se preocupa el director que muere de hambre, pero a salvo, con su mapa, entre 4 acantilados. Y los coches aparcados fuera suenan sus alarmas, como perros abandonados aullando a dios para que les devuelva a sus amos.

 

 

pour tromper l’ennui

Petit critique de Watertown [bande desinée] (Götting, 2016) 

Photo: Alan Burnett

imagen en blanco y negro 1960

Les couleurs sombres, les gros traits et les textures rugueuses nous emmènent avec succès dans l’ambience mélancolique de ce polar qui, malheureusement, n’arrive pas à raconter ni l’histoire qu’il promet, ni l’histoire qu’il devrait.

L’élément de suspense est introduit dès les toutes premières pages et éveille ainsi d’emblée la curiosité du lecteur. Le mystère n’est néanmoins pas suffisamment captivant pour nous maintenir en haleine au-delà de quelques pages. Le typique narrateur-enquêteur qu’on retrouve souvent dans les romans policiers nous donne pas mal de texte à lire, et dans certaines pages le texte donne plus d’informations que les images, ce qui rend ces dernière parfois accesoires. Le narrateur (et personnage principal) est Philip Whiting, un triste agent d’assurance. Il est la seule personne à voir une énigme en la personne de Maggie. Il devient obsédé par son enquête alors que personne (y compris peut-être le lecteur ?) n’y voit rien d’intéressant ou de mystérieux.

Mon histoire ne l’avait pas vraiment impressioné. Mais… – était-ce pour tromper l’ennui d’une actualité peu passionnante ? – il me promit de faire un tour à Stockbridge le week-end suivant pour se faire sa propre idée.

Effectivement, un journaliste prend au sérieux les soupçons de Philip et, comme lui, on poursuit la lecture même si on n’est pas “vraiment impressionés”. Heureusement l’histoire retrouve un peu de vie quand on commence à en découvrir un peu plus sur Philip à travers ses relations avec son entourage ; on comprend alors un peu mieux le malin plaisir qu’il trouve à jouer le détective.

Néanmois, le coeur de l’histoire nous emmène bien vite à la dernière page. Je ne vais rien dire sur la fin pour ne pas spoiler. Cette fin peut polariser les avis et on peut y voir deux interprétations différentes.

En conclusion, un polar élégant et réaliste, pas de violence, pas de bizarreries ; une narration au rythme posé qui prend un tournant crescendo vers la deuxième moitié ; des dessins que j’ai vraiment aimés ; et une histoire que je trouve un peu ennuyeuse au début. Je pense que cette BD aurait gagné en tension narrative si elle nous en avait montré plus sur Philip à travers ses interaction avec son frère, sa belle-soeur et son entourage. Je reste néanmoins attentif aux autres ouvrages de cet auteur.

 

6 señales inequívocas de que tu novela es una mierda

  • Hay más de tres adjetivos cada 1000 palabras.
  • Interrumpir una sesión de corrección no activa un efecto Ovsiankina.
  • No estás leyendo otras cosas.
  • No estás escribiendo otras cosas.
  • Al abrir el archivo donde está el borrador que ha sido cien veces corregido sientes una gran ansiedad y te entran ganas de hacerte el harakiri o periodista.
  • Las moscas guiadas por daimones hacia el olor a excremento vienen a posarse sobre los párrafos que deben volver al ciclo de la vida.
mosca sobre pantalla
Mosca sobre manuscrito