hambre

Con el estómago vacío y rabioso, mi cuerpo triste a duras penas podía soportar el peso de la monedita que me quedaba y lo único que había en la nevera era una botella de leche y un bebé.

Era mi primer día como vegetariano, así que opté por la botella de leche y me dirigí a la habitación de mi compañero de piso para preguntarle si podía tomar de sus sabrosos cereales de chocolate. Al asomarme a su habitación vi que estaba haciendo lo siguiente: introducía en Google “Cómo vencer mi adicción al juego de apuestas” y clicaba en Voy a tener suerte, descontento con el resultado volvía a Google e introducía la misma frase y clicaba de nuevo en Voy a tener suerte, y volvía a empezar, obteniendo siempre lo mismo: una página de Yahoo Respuestas. Continúa leyendo hambre